Mi blog tiene por objetivo dar a conocer una filosofia de la vida, que orienta a las preguntas trascendentales del hombre a traves de los tiempos
El pensamiento es deseo de ser. Para hacerlo realidad, se necesita una voluntad y la acción pensada es ejecutada. Así se hacen grandes cosas, buenas o malas, entre estas últimas están el homicidio y el suicidio.
De este ultimo, haremos una reflexión a la luz del espíritu para una mayor comprensión de quien llegare a pensarlo, lo rechace de inmediato por absurdo, y por no ser la solución definitiva, ya que el motivo que origino el suicidio, seguira tan vivo como antes, porque la conciencia existe mas allá de la tumba y ello debe saberlo quien tenga un pensamiento suicida en su mente.
El suicidio como tal, es un hecho lamentable y criminal consigo mismo. Lo llamaríamos pecado ante las leyes divinas. Ha sucedido siempre y sucede en nuestros días, el cual se tiene catalogado como acto de cobardía, por no afrontar el sujeto con coraje y resignación las duras pruebas de la vida.
Son muchas las razones que se esgrimen para pensar en el suicidio, sean políticas, socioeconómicas, morales o religiosas, aun en sujetos mentalmente sanos, pero denotan un signo de ignorancia, al no comprender que el hombre lo es por su espíritu y siendo inmortal, posee conciencia después de la llamada muerte. Si lo supiese, rechazaría de inmediato tal pensamiento.
Algunos sostienen, ignorando el problema de fondo, que el suicida no amaba la vida, nosotros afirmamos, todo lo contrario. Si, ama la vida, solo que no esta de acuerdo como la vida se le presenta. De allí su flaqueza o tenacidad para seguir luchando y cumplir a cabalidad su misión, ya que a eso vino, porque todo hombre es un misionero y algo vino hacer en esta existencia.
Más, esa algo no lo puede hacer otro. Si se suicida, temprano o tarde reconocerá su grave error y después de pasar los sinsabores de su acción suicida, volverá de nuevo a vivir para rehacer con mayor expiación que antes, lo que no pudo terminar. Sirva a la reflexión, para recordarlo siempre.