Mi blog tiene por objetivo dar a conocer una filosofia de la vida, que orienta a las preguntas trascendentales del hombre a traves de los tiempos
En aquellos primeros tiempos apareció la especie humana en todos los continentes del planeta. La figura del hombre lucía un cuerpo tosco, parecido a los simios, ello dio pie a los
estudiosos de su especie, para afirmar que era una evolución del mono.Sin embargo en su interior dormía el espíritu junto con su alma insensible. Era hombre, no
animal, aunque en sus modales su comportamiento era el de una bestia.
El hombre en ese proceso de creación y evolución, comenzó en esos primeros tiempos a inquietarse, cuando vio su figura en la superficie de una laguna, se lanzó al agua para encontrarla. Y hallo solo lodo. Miraba su figura en los ojos de su niño y llegó a sacárselo buscando su imagen. La mujer también llegó a utilizar como prendas a manera de collares partes del esqueleto de sus pequeños hijos. En ambos no había nacido la conciencia.
El hombre temeroso de los elementos de la naturaleza, como la tempestad, el rayo, entre otros, observó asombrado cuando cayó el rayo y encendió el bosque. Vio a los animales asados por el fuego y al comer sus carnes que antes consumía crudos, les resultó más agradable al paladar. Ello motivó un despertar, mucho más, cuando lanzó la piedra persiguiendo un animal para comer. Observó que la piedra al chocar con la roca, brotó una chispa. ¡Cuánta alegría! Descubrió el secreto del fuego. Luego aprendió a producirlo golpeando dos piedras con sus manos.
El dolor, desde entonces, jugó un papel importante como maestro de la existencia humana, porque despertará la sensibilidad de su cuerpo y alma. Dolor desde la herida en un combate con un u otros semejantes, ser mordido y aun devorado por una fiera. Sucedió también cuando su compañero de lucha sucumbió ante el animal. Comprendió el sentido de solidaridad para ser más fuerte y salvaguardar la vida.
Mas hay un hecho notorio a partir de allí. Temía, pero no amaba. Nace el sentimiento hacia lo espiritual. La muerte del compañero despierta en su alma, algo que desconocía. En su rústico pensar se acordaba de sus muertos, lo que era una invocación al espíritu.
Corla un árbol del bosque y modela con sus manos una figura, la adora y hace de ella un dios. Su Dios, y tendrá tantos dioses como tribus hay que van a la guerra en su nombre. Por último tengamos presente, que los que hoy somos en espíritu y materia, somos los mismos de aquellos tiempos. (Léase “Buscando a Dios”)