Mi blog tiene por objetivo dar a conocer una filosofia de la vida, que orienta a las preguntas trascendentales del hombre a traves de los tiempos
Dentro de pocos días se estará celebrando el Día Internacional de la Mujer. Hemos querido insertar en este blog una parte del Epilogo de la primera obra escrita del filosofo maestro Don Joaquín Trincado titulada “Buscando a Dios” que refiere sobre la belleza de la mujer. Preciso meditarlo y reflexionarlo en especial nosotros los hombres.
“Vemos a todos los hombres, inclinarse, pero llenos de deseos nada puros, ante la hermosura y perfección, de las formas de una mujer... ¿Y que ven los hombres? ¿La lozanía, la juventud, las formas esculturales? Nada mas ven el noventa y nueve por ciento de los hombres; mas no ven en ella, el material esencia de la materia, ni otra cosa que el fino cutis, la epidermis, que se marchitará muy presto por culpa del hombre que no sabe mirar por su conservación, no en el tocador, aunque es lícito, porque para eso el reino mineral y vegetal dan sus esencias para conservar las formas y vigor del cuerpo que es el traje del espíritu y debe procurarse conservar”.
La lozanía de la materia, poco aprovechará si los hombres no han visto al ser que se viste de aquella escultura y con sus deseos (no de todos satisfechos en la carne, de la posesión de aquellas formas) envenenan, sustraen y tuercen de su derrotero a aquel espíritu que se preparó aquella belleza para alabanza del Creador; para progreso de la naturaleza y `para luchar el mismo por su elevación dentro de aquel envidiado cuerpo, que por la malicia y el deseo sucumbe y cae en el lodazal de la carne putrefacta. Es efecto de un magnetismo mal usado.”
“No hombres. En la belleza de la mujer, habéis de ver cosas más sublimes que el goce de la carne; habéis de ver que para llegar a la perfección de las formas, el espíritu ha trabajado largos siglos en su transformación y viene a dar el bálsamo de vida a otros seres afines en la generalidad de los casos; a pagar una deuda a otro ser que en el camino encontrará, si la educación moral de los hombres la deja llegar; y a embellecer el jardín del Padre. A esto tiende siempre la belleza de las formas de la mujer. Pero este es otro artículo mas largo del “Código de Amor” que en breve os daré.... y solo diré aquí. Que la hermosura y la belleza está en el alma y el espíritu de los seres y allí y eso es lo que debe mirar el hombre a través de las formas bellas y yo que veo la belleza de la mujer de otros mundos (y todos las podéis ver si queréis trabajar) os digo que la mayor hermosura que haya en la tierra, no llega al tipo vulgar de mundos inmediatos a la tierra. (...) Apagar, pues el deseo que a vosotros os envenena y entender que vuestro pensamiento tuerce sin haceros conciencia, el camino de ese ser y cae en el fango de la pasión, de lo que somos responsables”.
“Yo he pasado por todos los casos de la vida humana en este existencia, (porque así mi espíritu lo preparó) para tener conocimiento práctico de todo como correspondía a la misión que me traía a la tierra. Yo venía (y lo ignoraba al empezar esta obra) a ser el juez, tantos siglos anunciados y era de la justicia del padre que conociera todas las flaquezas y virtudes de los que había de juzgar y todo lo debo a mi esfuerzo y voluntad.”
(“Epílogo del Buscando a Dios”).