Mi blog tiene por objetivo dar a conocer una filosofia de la vida, que orienta a las preguntas trascendentales del hombre a traves de los tiempos
Cierto es, que Juan, mal llamado el Bautista, nació un 24 de junio, unos meses antes que su primo Jesús. Hijo de Zacarías y Elizabeth, pariente de Maria su nacimiento nada tuvo de sobrenatural. La religión le puso el calificativo de santo, por esa razón algunos pueblos iberoamericanos y de Europa, celebran ese día por ser el patrono de sus festividades religiosas.
Desde temprana edad, Juan fue discípulo de la Escuela de Gamaliel, semejante en su rol de enseñanzas con la kabala de Jerusalem, donde estudia Jesús. En ambas escuelas recibían la comunicación del espíritu de luz y se estudiaba el Veda de la India y los hindúes practicaban las abluciones en el río como medio de purificación.
Una vez que Juan termina sus estudios, se traslada al desierto, se hace solitario, se alimenta de frutos silvestres y viste sencillo con un traje de piel de camello. Comienza a predicar en las riberas del Jordán, los que lo escuchan lo respetan, lo creen uno de los mayores profetas y utiliza como instrumento de su predica hacia el camino recto y el fiel cumplimiento de los deberes, las abluciones ya señaladas. Lo que nos dice que Juan no es el creador del bautismo.
Importante hacer notar aquí, que Juan tuvo como condiscípulo a Saulo o Pablo en la escuela de Gamaliel, pero se retira antes que Juan. Por supuesto, no asimilo toda la enseñanza de este último. De ello se comprende, porque Pablo al fundar su iglesia cristiana, iglesia que no fundo Jesús ni Juan, agrega el bautismo como sacramento e incluye a Juan como el fundador del mismo.
Por ultimo, decimos en honor a su verdad histórica, sin descuidar su metafísica, encontramos en Juan, al espíritu del que fue antes el profeta Elías. Lo confirma Jesús a sus discípulos, refiriéndoles, la voz es de Juan pero su espíritu es Elías, al preguntarle estos, si el que clama en el desierto es Elías resucitado. Entiéndase reencarnado.
Juan y Jesús fueron dos contemporáneos sembradores de una doctrina de amor, libertad, justicia, igualdad, la practica del bien y no del mal. Su valiente y austero verbo ante los magnates, fue la causa para perder su hermosa cabeza, toda luz por acusar a Herodes, quien respetaba a Juan, de cometer adulterio con la mujer de su hermano. La que incita a su hija Salome bailar y entregarse a Herodes y pedir como recompensa la cabeza del profeta. Herodes promete y el verdugo cumple la sentencia.