Mi blog tiene por objetivo dar a conocer una filosofia de la vida, que orienta a las preguntas trascendentales del hombre a traves de los tiempos
Una poetisa escribió. “Hay que decirle al hombre de la tierra, que el alma vive, que no muere el alma” La expresión nos sugiere, los que estudiamos la filosofía del Espiritismo, que a través del tiempo, el termino alma se ha usado como sinónimo de espíritu, lo que es un error y se ha prestado a confusiones varias de la cuales hemos descrito en este blog. Porque el humano es un compuesto trino de espíritu, alma y cuerpo, no dúo de cuerpo y alma solamente.
Pero nuestro titulo hace referencia a dos experimentos, hechos por hombres de ciencia en diferentes épocas, pero el objetivo es semejante, probar que el alma existe. Tal como lo confirma el antiguo filósofo Aristóteles al señalar, tres clases de alma, vegetal, animal y racional o humana.
Según la fuente, el medico y filosofo británico Sir Thomas Browe. /SXVII/ llamo a su experimento “Palingenesis, la re/individualidad de una planta incinerada”. El cual resumimos por razones de espacio. Una pequeña planta es incinerada en su laboratorio. Al separar las sales de las cenizas por una “fermentación especial” a la vez que mantiene el calor del recipiente, se observa una sombra completa de la planta incinerada. Tan pronto se retira el calor, desaparecía la imagen o sombra. ¿Es la sombra el alma de la planta? Así pareció entenderlo el medico. (Rev. Mas Allá, 170/
El segundo experimento, según la fuente citada, ocurrió en el estado de Nevada, /USA, 1942/ el doctor R. A. Walters, director de una fundación de investigaciones psicológicas, sostenía que existe el alma en hombres y animales y se encuentra en el espacio interatómico de las células.
Comprobó su teoría en una cámara de ionizacion. Introdujo un saltamontes muy grande y lo mato con éter. En el momento de la muerte, se produjo una expansión de vapor, que activo el dispositivo de una cámara fotográfica y mostró la figura en condensación. Dicha sombra o espectro como la anterior, coincidía con la forma del animal experimentado por algunas horas, después de la observación.
Este científico realizo varios experimentos con ratas y ratones blancos y siempre observaba el espectro o sombra del animal que sirvió de experimento. Por supuesto, ellos no han sido los únicos interesados por demostrar la supervivencia del alma. Y todo lo expuesto, nos confirma, que todo tiene alma. Mas solo el humano tiene espíritu y su alma, aunque eterna como aquel, por ser su traje etéreo, con el cual se deja ver y fotografiar, lo acompaña en eterno maridaje a través de la vida eterna y continuada.